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Recomandăm cititorilor noștri cartea prof. univ. dr. Ion Taloș (Universitatea din Köln): Folclor spaniol – sefard în România

Iată interview-ul pe care domnul profesor Ion Taloș a avut amabilitatea de a ni-l acorda:

EL FOLKLORE SEFARDÍ EN RUMANÍA

Veamos, primero, ¿cómo nació la idea de escribir este libro? ¿Es Ud. sefardí? ¿Tiene amigos sefardíes?

No, nada de eso. Yo soy rumano de pura cepa, nací en Transilvania. En dicha comarca rumana no hubo sefardíes. Sólo conocí judíos ashkenazis; con dos de ellos trabé una duradera amistad, y es que a ellos va dedicado este libro: uno de ellos fue profesor de matemáticas en la Universidad Cluj-Nápoca, mientras que el otro amigo dirigió una institución cultural rumana, en la alemana ciudad de Dortmund.

Entonces, ¿cómo llegó a interesarle  el folklore sefardí?

Tomé un primer contacto con el folklore sefardí, allá por el año mil novecientos ochenta y seis (1986), cuando impartí un curso de literaturas populares en el Instituto de Lenguas Romances de la Universidad de Colonia, Alemania. El folklore sefardí era tarea obligatoria, dentro del curso. Y me fascinó comprobar que los judíos españoles‚ expulsados de España en 1492, seguían considerándose españoles medio milenio después de su aislamiento, seguían hablando el español  dentro de la familia, continuaban muy apegados a las costumbres y mantenían vivas las canciones de antes de su expulsión. En el campo del folklore, esta supervivencia es algo totalmente fenomenal.

En las bibliotecas de Colonia había una literatura bastante rica acerca de la lengua y el folklore de los sefardíes de Marruecos, Grecia, Turquía, Yugoslavia, pero, no había nada sobre los sefardíes de Rumanía. Incluso llegó a afirmarse que, en Rumanía, el folklore sefardí hubiera desaparecido. Ni siquiera David Bunis en sus Sephardic Studies ofrecía algún indicio sobre Rumanía. Y ello me intrigó tanto más, cuanto que yo conocía la existencia de serios estudios efectuados por Cynthia Crews y Marius Sala sobre la lengua hablada por los sefardíes de Bucarest, y es inimaginable que una lengua no tenga también su folklore.

Y fue así como empecé a investigar, hace ahora unos tres decenios, trabajando, a veces, con grandes interrupciones, por cuanto otras obligaciones didácticas universitarias me acaparaban totalmente, pero, en cuanto podía, siempre reanudaba la labor de investigación, para cerciorarme de si este ”gran vacío” en el mapa de los sefardíes, que parecía ser Rumanía, era algo real o sólo un descuido, un error. No tuve la oportunidad de efectuar investigaciones sobre el terreno en Rumanía, hubiese sido tarea imposible, dado que, en los últimos decenios, han venido quedando poquísimos sefardíes rumanos. De modo que, he efectuado una investigación exclusivamente bibliográfica.

Resulta que ¿no conoció directamente sefardíes?

¡Cómo no! ¡Sí, qué he conocido! Conocí comunidades de sefardíes en el Norte de Marruecos, en Tánger y Tetuán, dónde efectuamos, junto con unos colegas alemanes y españoles, una encuesta, de la cual resultó el estudio de mis compañeras de trabajo Virtudes Atero Bugos y Nieves Vázques Recio, titulado: Pasé por la morería. Materiales y notas de una encuesta en Marruecos.

¿Qué puede decir a nuestros lectores acerca de los sefardíes rumanos, acerca de su historia y cultura?

Hay quien afirma que los sefardíes llegaron muy tarde a Rumanía, que la comunidad sefardí de Bucarest, por ejemplo, se hubiese formado hacia finales del siglo dieciocho (XVIII). Pero, se pudo comprobar que se trataba de una información errónea: se confirmó lo que afirmaba B.P. Hasdeu, a saber : que la comarca rumana de Valaquia acogió sefardíes ya al principio del siglo dieciséis (XVI), es decir, poco tiempo después de su expulsión. Al principio, los sefardíes se establecieron en la comarca de Valaquia, en parajes danubianos, en localidades que había a lo largo de la orilla de este gran río europeo que es el Danubio, y, posteriormente, un reducido número se asentó en el Banato, Transilvania y Moldavia, es decir, otras comarcas históricas rumanas. Difieren las cifras que se dan, por ejemplo para Bucarest, la capital : hay quien afirma que, en el siglo pasado, la comunidad sefardí contaba con unos treinta mil (30.000) miembros, mientras que otras fuentes se refieren a tan sólo diez mil (10.000). Se afirma que actualmente, en toda Rumanía, quedan solamente cincuenta (50) judíos sefardíes

El sefardismo es un fenómeno internacional. ¿Dónde se sitúan los sefardíes rumanos dentro del mismo?

Lo que a mí me parece sumamante interesante es que los primeros estudios relativos a los sefardíes han sido hechos por judíos rumanos, por ashkenazis y sefardíes rumanos. Yejudá Barasch fue uno de los primeros en publicar estudios sobre los sefardíes. Este excepcional judío ashkenazi, oriundo de Galitsia, una comarca situada en Europa Central, entre Polonia y Ucrania‚ -no debe confundirse con la Galicia española, donde se habla el gallego – este hombre viajó, en los años mil ochocientos cuarenta – mil ochocientos cuarenta y dos (1840/42) por las provincias rumanas de Moldavia y Valaquia, radicó en ésta última, actuó como médico, primero, en Călărași, luego en Craiova, para establecerse definitivamente en Bucarest. Yejudá Barasch describe las costumbres y el modo de ser de los sefardíes rumanos.

También cabe señalar que el primer romance español que se encontraba en el repertorio sefardí fue anotado en Bucarest por Enrique Bejarano; estudios de los más serios y sustanciales relativos a la música sinagogal se realizaron en Bucarest, y también en la capital rumana se recopiló la primera gran colección de refranes sefardíes. Nombres importantes, en este sentido, que, desde luego, hay que mencionar son: M. Gañi, Isac Cauly, León Algazi, Raoul Siniol, Ghizela Sulițeanu y otros. Indudablemente, los sefardíes rumanos ocupan un lugar importantísimo en lo que a los estudios sefardíes se refiere. De ello se supo poco o casi nada, hasta ahora. Los sefardíes rumanos despertaron el interés de la joven inglesa Cynthia Crews, quien publicó un libro sobre la lengua de los sefardíes del sudeste europeo, de los españoles Manuel Manrique de Lara y Evaristo Correa Calderón, así como del rumano Marius Sala, quien escribiera estudios definitivos sobre la lengua sefardí hablada en Bucarest.

Se habla de la gran añoranza de los sefardíes hacia España.¿Se nota esta añoranza en los sefardíes rumanos ?

También desde este punto de vista, los sefardíes rumanos ocupan uno de los primeros lugares. Bejarano escribió una oda a la lengua española, oda que los alumnos del liceo sefardí de Bucarest aprendían de memoria y recitaban. Reza su verso: ”Con ti hablamos/ Al Dios de la altura/Patron del Universo/Y de la natura.” Es decir, en un español actual, se diría : CONTIGO HABLAMOS, DIOS DE LAS ALTURAS, DUEÑO DEL UNIVERSO Y DE  TODA LA NATURALEZA. De hecho, la idea de que los sefardíes hablan con Dios en español es un topos en el pensamiento de los sefardíes rumanos. Todos sus libros de oraciones estaban en español y toda la enseñanza religiosa se impartía en español. Bejarano señala que su alma permanecerá eternamente infeliz si no vuelve a ver  la tierra de Sefarad, la tierra de sus ancestros.

¿En qué relación se encontraban su añoranza hacia España y sus sentimientos por las tierras rumanas?

La lealtad de los sefardíes rumanos a su patria adoptiva nunca se ha puesto en tela de juicio. Los sefardíes se integraron perfectamente en la sociedad rumana, colaboraron con grandes autores  rumanos en diferentes acciones culturales: Gala Galaction dió conferencias en el Círculo sefardí de Bucarest, Constantin Brăiloiu dió una importante contribución a la realización de la sustancial colección de música sinagogal de Isac Cauly, mientras que Napoleón B. Arié habla de los sefardíes como ”ciudadanos de inquebrantable lealtad hacia el país en que viven”. Un gesto de extrema belleza para el pasado histórico rumano tuvo lugar en el año mil novecientos treinta y cinco, en el Gran Templo (Cahal Grande), a saber, un réquiem por la memoria de los cabecillas  Horea, Cloșca y Crișan.

¿Podría mencionar algunos nombres importantes de sefardíes rumanos?

Retratos de sefardíes rumanos publicaron Valeriu-Alexandru Moraru en La Historia de las comunidades sefardíes de Rumanía, en el año dos mil catorce (2014), así como Anca Tudorancea y Felicia Waldman, en  Personajes y cuentos del Bucarest sefardí, en el año dos mil dieciséis (2016). Pero, para mí, la más representativa figura de los sefardíes rumanos es la del rabino Enrique Bejarano, director del  Liceo sefardí de Bucarest, acerca de quien Pulido escribió lo siguiente: ”fue un sabio de bien sentada y estimadísima reputación por todo Oriente”, ”hombre superior y cultísimo”, ”cultivador de muchos idiomas, europeos y asiáticos, entre ellos: árabe, hebero, alemán, inglés, francés, italiano, español, griego, armenio, eslavo, rumano”. A propuesta de Pulido Fernández, Enrique Bejarano fue elegido miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española. A estas palabras de aprecio de Pulido, cabe añadir que Bejarano fue el autor del primer artículo, escrito en mil ochocientos ochenta y cinco (1885), sobre la literatura popular de los españoles de Oriente, en el cual señaló: „cantos y poesías, hallados en el mundo judáico-español en el Oriente, parecen conservados de una antigüedad extraordinaria, y provenir de España quizá.”

Ramón Menéndez Pidal reconoció la primacía de Bejarano en descubrir el romance español en los sefardíes.

No tenemos muchos textos folklóricos de los sefardíes rumanos, pero los que se conservan son, desde luego, muy interesantes. Hay nueve romances, de los cuales cabe mencionar, en primer lugar, Arvolera, arvolera – sobre el tema del reconocimiento al esposo, que ha viajado lejos de su tierra, por su esposa fiel; en el canimo, ésta se cruza con un jóven muy bello; ella le pregunta si, acaso, no ha visto a su marido, Amadí; ¿y si te lo traigo a Amadí, yo, en cambio, qué recibo? –le pregunta el joven. Ella le promete molinos, tierras y otras riquezas, pero, él la pide a ella misma; ella lo maldice por este descaro. Entonces él se identifica: yo soy Amadí, y el romance concluye con los versos: Tomaron mano con mano/Y se fueron a holgar.

Existen, por supuesto, canciones líricas, como ésta: Una ramica de ruda/Di mi hija, quien te la dio?/Me la dio un mansevico/Que de mi se ’namoro.

Pero, como el tiempo no da para más, hablaremos con otra ocasión sobre los significados mágicos de la ruta graveolens. Son muy interesantes las costumbres de boda, la vida de la familia sefardí, la total ausencia de los divorcios, el respeto en el seno de la familia, etc.

En una palabra, en mi libro se descubre un mundo arcáico, en ocaso, bello, al que hoy podemos mirar con nostalgia.

ION TALOȘ 1

Prof. Ion Taloș

FOLCLORUL SPANIOL/SEFARD ÎN ROMÂNIA

Cum s-a născut ideea acestei cărți? Sunteți sefard? Ați avut prieteni sefarzi?

Nici una, nici alta. Sunt român, m-am născut în Ardeal, unde n-au prea fost sefarzi, n-am avut contacte decât cu așkenazi, din rândul cărora am avut doi prieteni, cărora le-am dedicat cartea: unul era profesor de matematici la Universitatea din Cluj-Napoca, celălalt conducea o instituție de cultură românească la Dortmund.

Cum ați ajuns atunci să vă ocupați de sefarzi și de folclorul lor?

Cu folclorul sefard am luat contact prin 1986, când am obținut cursul de literaturi populare romanice la Institutul de Romanistică al Universității din Köln. Folclorul sefard intra, ca să zic așa, în fișa postului. Am fost fascinat de faptul că evreii spanioli, expulzați din Spania la 1492, continuau să se considere spanioli, după 500 de ani de izolare, vorbeau limba spaniolă în familie, practicau obiceiurile și cântau cântecele de dinainte de expulzare. Cred că e un fenomen cu totul excepțional în domeniul folclorului.

La Köln aveam o literatură destul de bogată referitoare la limba și folclorul sefarzilor din Maroc, Grecia, Turcia, Iugoslavia, dar nu aveam nimic despre sefarzii din România. Se zicea chiar că folclorul sefard a dispărut din România. Nici bibliografia lui David Bunis Sephardic Studies, nu indica nimic din România. Am fost intrigat cu atât mai mult, cu cât cunoșteam studiile serioase ale Cynthiei Crews și Marius Sala despre limba sefarzilor de la București și nu-mi puteam imagina o limbă fără folclor.

Așa mi-am început cercetările acum aproape trei decenii, lucrând cu mari întreruperi, datorită altor obligații didactice universitare, cu dorința de a mă convinge dacă această „pată albă” pe harta sefardismului, care era România, era reală sau eronată. N-am avut posibilitatea să efectuez „cercetări de teren” în România – nici nu cred că acest lucru ar mai fi fost posibil -, dat fiind numărul foarte redus al sefarzilor români în ultimele decenii.  Am făcut așadar o cercetare exclusiv bibliografică.

Prin urmare, n-ați cunoscut direct sefarzi?

Ba da. Am cunoscut sefarzi în Nordul Marocului, la Tanger și Tetuan, unde am făcut, împreună cu colegi germani și spanioli, o scurtă cercetare, din care a rezultat  studiul colegelor mele Virtudes Atero Bugos și Nieves Vázques Recio, cu titlul Pasé por la morería. Materiales y notas de una encuesta en Marruecos.

Ce puteți spune ascultătorilor despre sefarzii români, despre istoria și cultura lor?

Unii susțin că sefarzii au ajuns în România târziu, de ex. comunitatea sefardă de la București s-ar fi format abia la sfârșitul sec. al XVIII-lea. S-a dovedit însă că aceasta e o informție eronată și a fost confirmat ceea ce susținuse B.P. Hasdeu, că Muntenia a fost un „azil al evreilor spanioli” încă de la începutul sec. al XVI-lea, deci foarte curând după expulzare. Ei s-au stabilit în ținuturile dunărene, iar mai târziu, în număr redus, în Banat, Ardeal și Moldova. Despre numărul lor nu avem statistici sigure. Unii ziceau că în București trăiau, la începutul secolului trecut, 30.000 de sefarzi, ații zic 10.000. Se zice că în prezent trăiesc doar 50 de persoane sefarde în toată România.

Sefardismul e un fenomen internațional. Unde se situează sefarzii români în cadrul lui?

Ceea ce mi se pare mie extraordinar de interesant este că primele studii referitoare la sefardism în general au fost făcute de evrei din România, de așkenazi și de sefarzi români. Jehuda Barasch a publicat primul sau unul dintre primele studii în care e vorba despre sefarzi. Acest așkenaz excepțional, de origine din Galiția, a călătorit, în anii 1840/42, prin Moldova și Muntenia, oprindu-se în aceasta din urmă, activând ca medic mai întâi la Călărași, apoi la Craiova și, în cele din urmă, la București. El descrie obiceiurile și comportamentul sefarzilor români. Totodată, prima romanță spaniolă aflată în repertoriul sefard a fost notată la București, de către Enrique Bejarano; studii dintre cele mai temeinice referitoare la muzica sinagogală au fost făcute la București, ca și prima mare colecție de proverbe sefarde. Nume importante sunt: M. Gañi, Isac Cauly, León Algazi, Raoul Siniol, Ghizela Sulițeanu și alții. Deci sefarzii români ocupă un loc foarte important în studiile sefarde. Dar, aceste lucruri au fost prea puțin cunoscute până acum. Sefarzii români au trezit interesul tinerei englezoaice Cynthia Crews, care a publicat o carte despre limba sefarzilor din sud-estul Europei, al spaniolilor Manuel Manrique de Lara și Evaristo Correa Calderón, ca și al românului Marius Sala, care scris studii definitive despre limba sefarzilor bucureșteni.

Se vorbește despre dragostea sefarzilor pentru Spania. La fel au iubit Spania sefarzii români?

Sub acest raport, sefarzii români ocupă iarăși unul din primele locuri. Bejarano a scris un fel de odă limbii spaniole, pe care o recitau elevii liceului sefard din București, în care spune: „Con ti hablamos/Al Dios de la altura/Patron del Universo/Y de la natura.” De altfel, ideea că sefarzii vorbesc cu Dumnezeu în limba spaniolă e un topos în gândirea sefarzilor români. Toate cărțile lor de rugăciune erau în spaniolă, iar învățământul religios se făcea tot în spaniolă. Bejarano scrie că va fi cel mai nefericit, dacă va muri fără să vadă pământul strămoșilor lui.

În ce raport se afla dragostea sefarzilor români pentru Spania cu cea pentru România?

Loialitatea sefarzilor români față de patria lor adoptivă nu poate fi pusă la îndoială. Ei au fost deplin integrați, au colaborat cu autori români în diferitele lor acțiuni culturale: Gala Galaction a conferențiat la Cercul sefard din București, Constantin Brăiloiu a contribuit la realizarea importantei colecții de muzică sinagogală sefardă a lui Isac Cauly, iar Napoleón B. Arié vorbește despre sefarzi drept „cetățeni credincioși țării”. Un gest extrem de frumos față de trecutul românesc a avut loc în 1935, la Templul Mare (Cahal Grande), și anume, un requiem pentru Horea, Cloșca și Crișan.

Puteți numi câteva figuri mai importante de sefarzi români?

Portrete de sefarzi români au publicat Valeriu-Alexandru Moraru în Istoria comunităților sefarde din România (2014), precum și Anca Tudorancea și Felicia Waldman, în Personaje și povești din Bucureștiul sefard (2016). Pentru mine, cea mai reprezentativă figură a sefarzilor români este rabinul Enrique Bejarano, director al liceului sefard din București, despre care Pulido scrie: „un sabio de bien sentada y estimadísima reputación por todo Oriente”, „hombre superior y cultísimo”, „cultivador de muchos idiomas, europeos y asiáticos, entre ellos: árabe, hebero, alemán, inglés, francés, italiano, español, griego, armenio, eslavo, rumano”. La propunerea lui Pulido Fernández a fost ales membru corespondent al Real Academia de la Lengua Española. Acestor aprecieri ale lui Pulido adaug că Bejarano a fost autorul primului articol (1885) despre literatura populară a spaniolilor din Orient, în care scrie: „cantos y poesías, hallados en el mundo judáico-español en el Oriente, parecen conservados de una antigüedad extraordinaria, y provenir de España quizá.” Însuși Menéndez Pidal a recunoscut primatul lui Bejarano ca descoperitor al romanței spaniole la sefarzi.

Nu avem foarte multe texte folclorice culese de la sefarzii români, dar cele pe care le avem sunt foarte interesante. Sunt 9 romanțe; menționez Arvolera, arvolera – pe tema recunoașterii soțului plecat în depărtare, din partea soției credincioase; în calea acesteia  apare un tânăr frumos, pe care îl întreabă dacă nu l-a văzut pe soțul ei, Amadí; ce-mi dai – zice el – dacă ți-l aduc pe Amadí. Ea promite mori, pământuri etc., dar el o cere pe ea însăși; ea îl blestemă pentru această necuviință, iar atunci el se identifică drept Amadí, romanța încheindu-se cu versurile: Tomaron mano con mano/Y se fueron a holgar.

Există, evident, cântece lirice, ca: Una ramica de ruda/Di mi hija, quien te la dio?/Me la dio un mansevico/Que de mi se ’namoro. Nu avem timp să vorbim despre semnificația magică a rutei graveolens. Sunt interesante obiceiurile de nuntă, despre viața  de familie a sefarzilor, lipsa divorțurilor, respectul în familie etc. Cu un cuvânt, cartea mea descoperă o lume arhaică, apusă, frumoasă, pe care o putem privi azi cu nostalgie.

ION TALOȘ 2

Prof. Ion Taloș

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