El Código de Homero

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La Odisea narra la vuelta a casa del héroe griego  Odiseo/Ulises quien, tras la Guerra de Troya, anduvo errante por el mundo del Mediterráneo de hace ahora unos 3200 años.

 Es la saga de un rey griego que tenía un don divino : la astucia, la mejor mente del mundo.

Es un libro más antiguo que la Biblia, lleno de símbolos de la mente, de rostros, figuras y máscaras de la sabiduría, herencia dejada por los fundadores de una alta y sutil civilización: de la mente, el espíritu y la mesura.

La Odisea – de la ira de Aquiles a la sabiduría de Odiseo

En el siglo VIII antes de Cristo, cuando Grecia salía nuevamente a la luz, tras una Edad Oscura, en la que se había encontrado sumergida durante varios siglos, a raíz del misterioso hundimiento de los reinos micénicos, un legendario rapsoda errante, Homero, nos dejó dos grandes poemas, la Ilíada y la Odisea.

De hecho, los primeros dos libros de una Escritura griega.

Pero, el mundo que nos revela Homero es mucho más antiguo, con, por lo menos, 500 años. Es el enigmático mundo de antes de la Edad Oscura, el mundo de los griegos micénicos.

¿Quiénes fueron ellos?

La herencia que nos dejaron les acredita como Fundadores de la primera cultura y civilización del espíritu en Europa.

Y ello, por cuanto todo lo que se pensara y escribiera posteriormente fue, en considerable medida, una continuación de la mencionada herencia.

¿Quién fue Homero?

Posiblemente el fundador de una destacada escuela de aedos que se afirmara en las cofradías de rapsodas existentes en los asentamientos griegos dispersos en torno al Méditerráneo.

Fueron rapsodas inspirados y la mayoría de ellos ciegos. Ciegos, pero que veían ”con los ojos del alma”. Inspirados, sí, al juzgar por la invocación con la cual comienza la Odisea: ”¡Oh, Musa, cuéntame al varón…!”.

De hecho, Homero para ”cuéntame” emplea, en griego, el verbo έννεπε/ennepe, de la raíz indoeuropea *sekw-, ”mostrar, enseñar, revelar, decir”, de donde proceden sagen y say en alemán e inglés, respectivamente, y, sobre todo, saga en islandés.

Los traductores prefieren ”cuéntame” e incluso ”cántame”. Y ello debido a que es más poético. Los aedos recitaban la Odisea acompañándose con la lira. Está compuesta en hexámetros y se solía escandir, es decir se recitaba como un cantar… hablado.

(Se sabe que el ritmo contribuía considerablemente a que los aedos retuvieran de memoria los miles de versos, en total, unos 12 000). O, debido a que las Musas… cantan, o más exactamente, cuentan… cantando. O debido a todas estas razones juntas.

Existe, no obstante, una razón más: los mitos rezan que las Musas (nueve en total) comparten/ comunican el conocimiento.

Dicen que ellas son Maestras divinas/ Magistras que inician a los mortales a los arcanos de todas las artes. En el griego antiguo, ”mousa” (μούσα) y el verbo ”aprender”, ”manthano” (μάνθανω), proceden del radical indoeuropeo de la mente, *men-. El mismo del cual procede tambien el nombre de su madre, Mnimosini (Μνημοσύνη), la diosa de la Memoria y, posiblemente, del Conocimiento.

Dicho sea de paso que la música (η μουσική/i musiki o τα μουσικά/ta musika) no es otra cosa que el arte/la ciencia sacra de las Musas (Μούσαι).

Se sabe que la Ilíada y la Odisea se cantaban en los palacios de los reyes griegos, en los banquetes, en los juegos funerarios o en las competiciones de los atletas.

Pero, entre los dos poemas hay una gran diferencia.

La Odisea es más reciente que la Ilíada. Las separa al menos una generación. Mas, fue una generación durante la cual se produjo una importante (r)evolución espiritual, en que se dió el paso de la ”ira de Aquiles” a la ”sabiduría de Ulises”.

Del culto a los héroes obsesionados con el batallar y el afán guerrero (furor heroicus), se pasó al culto a la paz y la mesura.

De la fuerza de las armas y del cuerpo físico, al poder invencible de la mente y el espíritu. Un reflejo de este nuevo pensamiento es, indudablemente, la réplica, en la Odisea, del sabio rey Néstor de Pilos, quien afirma acerca de los griegos que habían zarpado hacia Troya que: ”no eran ni cuerdos, ni justos” (ού νοήμονες ουδέ δίκαιοι/3,133).

A primera vista, en la Odisea se narra el destino del conquistador de Troya, Odiseo, rey de Ítaca, tras la guerra troyana.

No obstante, un hecho extraordinario, pero que ha pasado desapercibido hasta nuestros días, es que, en esta obra, ”se esconde” un ”código de la mente” único en el mundo. Un código inscrito en los propios nombres y los epítetos de los personajes, un mensaje tan claro, como abrumador: la sabiduría es la mejor vía de salvación.

La enseñanza de Homero: poseer o no poseer la sabiduría

La mayoría de los nombres de los personajes de la Odisea se relacionan con la mente y el espíritu.

Los que llevan estos nombres pertenecen a dos series: la serie buena, de los personajes cuerdos, que tienen mente, y la serie mala, de los ”mentecatos”.

Poseer sabiduría o no poseerla  era el criterio fundamental por el que se regía el mundo de Homero.

Criterio que hizo posible que, en el siglo V antes de Cristo, el filósofo heleno, Anaxágoras (”dueño del hablar/ del Ágora”), nombrara, por primera vez en el mundo, a Dios: Mente (νούς).

Mente o Principio del Pensamiento y, tal vez, no por casualidad, Anaxágoras fue profesor de Sócrates y, sobre todo, mentor de Pericles, quien creara la democracia.

Resulta más que evidente que nombres que significan mente o espírituinteligencia o pensamiento, abundan en la Odisea y sellan el destino de los personajes que los llevan. De un lado se sitúan los ”cuerdos” y de otro, ”los irreflexivos”.

La enseñanza que nos transmite Homero es muy sencilla: los cuerdos ganan, vencen y sobreviven, se salvan y prosperan, mientras que los otros pierden y perecen. ¡Siempre!

El Polítropo Ulises. El hombre de la mente

En cuanto a Ulises/Odiseo, cabe señalar que no es su nombre el que se relaciona con la mente, sino sus epítetos.

Para los aficionados a las etimologías : Odiseo (Οδυσσεύς) este nombre no tiene etimología científica conocida, sino una… popular (nota : ¡ la Biblia abunda en etimologías populares !).

En el canto XIX-o (verso 407) el abuelo materno, Aftolicos (Αυτόλυκος = ”el mismo Lobo”), un campeón en no cumplir palabra (κλεπτοσύνηι θ᾽ὅρκωι), solicitado para dar nombre a su nieto, hace un juego de palabras: ”Tú, yerno mío y tú querida hija mía, le daréis el nombre que os diré”.

Como acabo de llegar aquí con el enfado (odissamenos/ οδυσσάμενος) que en el alma me causaron multitud de varones y mujeres de la tierra fértil. Sea, por ende, su nombre Odiseo (Οδυσσεύς)”.

Resulta que Odiseo procedería del verbo odissome (οδύσσομαι): ”enfadarse, enfurecerse” y entonces se traduciría por : ”el enfadado, el furioso”/sentido activo, o ”el que se concitó la ira de los dioses, el perseguido”/sentido pasivo.

Pero, Odiseo puede proceder también del nombre del dolor, odini (οδύνη), en todos sus sentidos: ”Sufrimiento, pena, desdicha, dolor”, caso en el cual se traduciría por : ”Hijo del Dolor”. Relativo a Ulises, ésta es la forma latinizada de Odiseo.

En latín se le decía Ulixes, que no es otra cosa que la transcripción latina de unas variantes de Odiseo: Olisseus o Ulixeus (Ολυσσεύς, Ουλιξεύς).

La primera cosa que se nos dice acerca de él, ya en el primer verso del poema, es su ”politropía”. Es ”el varón polítropo” (ανήρ πολύτροπος/anir politropos). Todas las demás ”denominaciones” son sólo unos sinónimos.

Polítropo está compuesto de: ”poli”, mucho, y ”tropos”, manera de ser/de pensar/de portarse (πολύ y τρόπος).

Los sentidos de ”tropos” y del verbo del cual se deriva, ”trepo”, en el griego antiguo, resultan bien claros:

– tropos significaba: giro, vuelta, rodeo; dirección, vía, modo, manera, y, de aquí: modo de hablar, de pensar, actitud, modo de actuar y de portarse, de donde: comportamiento, maneras, carácter, costumbres; modo de sentir y, sobre todo, modo de ser, mientras que…

– trepo significaba: volverse hacia, dirigirse hacia una dirección; desviar del destino, apartar, alejar, cambiar, tergiversar; determinar a alguien a que cambiara sus pensamientos, sus planes, decisiones, el estado anímico, sus sentimientos.

Por supuesto que esta ”vuelta/ orientación hacia una dirección” puede ser un cambio para bien, una rectificación, un reasentamiento de las cosas, para que vayan por buen camino, o para mal, un engaño/una trampa o una manipulación.

Resulta que un polítropo es alguien que : se puede volver/puede girar hacia todas partes, ”tiene ojos incluso en la nuca ”, nunca se le coje desprevenido y puede cambiar, modificar o convertir cualquier situación o el propio destino según su voluntad, para bien o para mal…

Si es para bien, entonces, ser polítropo significa ser : prudente, cauto, inteligente, ingenioso, inventivo, sutil, genial y sabio. El desvío que realiza es para evitar el mal. Es decir ”un hombre de mil ideas”.

Pero, si el cambio es para mal, un polítropo es alguien: versátil, hábil, fingido, tramposo, manipulador, deshonesto, o sea:  un hombre de mil mañas ”.

Y ¿en qué sentidos era Ulises polítropo ?

En ambos, si tomamos en consideración que él mismo afirma que era famoso en toda Grecia por sus ”astucias”.

Entró, por ejemplo, en Troya, como espía, disfrazado de mendigo (IV,245). O bien, de regreso a Ítaca, se acercó a los pretendientes ”…disfrazado de mendigo viejo y mísero, harapiento y agotado, apoyándose en una vara ” (XVII, 202).

Y, sobre todo, construyó el caballo troyano – una estratagema genial, que no tiene igual hasta nuestros días, y que expresa la idea de que se puede conquistar a alguien únicamente determinándole a que se haga vulnerable por él mismo, desde su interior, esto es, por su propia insensatez.

Nota : Se sabe que había un presagio según el cual ningún ejército del mundo podía destruir el recinto amurallado de Troya, sino los propios troyanos.

Pero, en realidad, Ulises no es, ni de lejos ”un hombre de mil astucias”.

El caballo troyano lo inventó para que pudiera retornar a casa, para que acabara de una vez la interminable guerra. Una guerra en la que no quiso participar, de la que quiso librarse, al principio, fingiendo estar loco, y al final, inventando el célebre caballo troyano.

Reza el cuento que cuando Agamemnón y su hermano, Menelao, se preparaban para la guerra y llamaban a sus aliados para partir hacia Troya, Ulises se hizo el loco. Cuando Palámedes, el mensajero de los dos Átridas llegó también a Itaca, Ulises salió al campo con un arado tirado por un caballo y un buey, para que pareciera que había perdido el cabal juicio.

Al percatarse de que Ulises intentaba zafarse de su obligación, el mensajero decidió recurrir a una artimaña.

Tomó al pequeño Telémaco de la cuna, su único hijo, lo colocó delante del arado y le gritó : Ulises, deja de fingirte loco y ven con los Átridas a Troya. Sólo entonces, Ulises, pillado, prometió que iría……y cumplió con lo prometido. Éste es el cuento de ”la llamada a filas” del héroe de Odisea, que “recoge” el mitógrafo latino Higino en sus ”Fábulas” (95).

Justamente esta estratagema es la lección con la cual se abre el Manual de Sabiduría de Odisea. Por ella hizo penitencia durante 10 años : había destruído la santa ciudad fortificada de Troya.

Como se sabe, en Odisea, todas las ciudades son sacras, puesto que se construían en recintos sagrados y consagrados a una divinidad protectora. Todas disfrutaban de protección divina, y por consiguiente, eran inexpugnables.

Diez años de su vida, durante los cuales vagó como una eterna presa. Una ”presa dulce” para las diosas sedientas de amor y cazadoras de marido, Circe y Calipso, y una presa perseguida sin tregua por Poseidón, por Polifemo o por los pretendientes de Penélope.

De hecho, se sabe que los designios, la venganza o ”las conspiraciones” de los dioses eran, en el pensamiento simbólico de los antiguos, ”herramientas” del destino.

Lo interesante es que, aunque en el mundo antiguo, la guerra era un oficio nada inmoral, ”el penitente” Ulises es, no obstante, una prueba de que, por lo menos en el VIII-o siglo antes de Cristo, cuando vivió Homero, la guerra era ya un pecado. Alteraba el orden establecido por ”los de arriba”.

Ya en el segundo verso de la Odisea, se nos dice que Ulises vagó mucho por el mar, y el verbo empleado es plazo (πλάζω) = sacudir, menear, apartar, alejar del rumbo, desviar del camino recto, extraviar. De paso sea dicho que  plazo es pariente de  plango en latín: golpear, batir (de donde plaga, azote, infortunio).

Resulta que Ulises fue alejado de su camino de regreso a casa, puesto que él también había “desviado” la desdicha y la destrucción sobre los troyanos; tal como él se había apartado del camino recto, lo mismo Poseidon, ”instrumento” de la ley divina, le hizo ir al sesgo, „plaguios” en griego (πλάγιος). Al “ atropello” se le respondió con ”atropello”.

De modo que, con esta lección sobre ”no matarás” prójimos inocentes (lección repetida también en el episodio de los Cicones, aliados de los troyanos), comienza, de hecho, la Ley/el Código de Leyes o el Código Moral de los antiguos griegos. El primero que tuvo Europa.

Si la politropía indica, en esencia, a través de Ulises, una infinita movilidad/astucia/agudeza de la mente y el alma, la vigilia del espíritu y la asombrosa capacidad de adaptarse, de encontrar soluciones, incluso si ello parece imposible, y no pocas veces, la capacidad de inventar, en cualquier momento, cuentos (véase el canto XIII-o) o una asombrosa presencia de espíritu y el refulgir de la mente salvadora …

… los demás epítetos de Ulises le revelan como a un hombre de la mente.
Y así era. El comienzo de Odisea es sumamente claro : ”…el varón que vio las ciudades de muchos hombres y conoció sus mentes (νούς-ul/nous) es decir : el espíritu, su modo de pensar (I,3).

También en otros versos se nos dice, con toda claridad, que la mente de Ulises se encuentra por encima de los mortales (I,66); o que ”su juicio era como el de los dioses”,o bien, ”él mismo es sabio como los dioses” (ΧΙΙΙ,89).

Como a ”un hombre de la mente” le avalan también otros epítetos, construidos por otros nombres de la facultad de pensar : por frin/ φρήν: alma, ánima e inteligencia, mitis/μήτης : sabiduría y precaución, y mijani/ μηχανή : cualquier maquinaria ingeniosa (de donde : máquina, medio, truco) pero, también…ingenio, inventividad/ creatividad, maestría.

Nota: „mijani”, etimológicamente, es pariente de ”mago, mágico, maestro” y con… ”măiestru”, prodigio, en rumano.

Por doquier, en la Odisea, Ulises es nombrado :

1.”sabio, cuerdo, sensato” (daifron/δαί-φρων, de δαίς, lucha y φρήν, literalmente, ”el que adquirió experiencia de vida en el combate, avezado, probado”
2.”con la mente y el alma acendradas y reforzadas ; audaz, capaz de aguantar, resistir, soportar, sufrir; purificado y mesurado” (talasifron/ ταλασί-φρων, de ταλάς, acostumbrado a aguantar y φρήν)
3.”con la mente, el alma y el corazón fuertes; con fuerza de carácter, inquebrantable” (craterofron/ κρατερό-φρων, de κρατερός, fuerte, poderoso, robusto, vigoroso y φρήν).
4.”lleno de ideas y soluciones; inventivo” (pikilomitis/ποικιλομήτης, de ποικίλοςy μήτης)
5.”de mucho seso, de mucha mente, muy sabio, sesudo” (polimitis/πολύμητις, de πολύ, mucho y μήτης)
6.”maestro, ducho, hábil, experto/que tiene ideas, ingenioso, ocurrente” (polimijanos/ πολυ-μήχανος, de πολύ, mucho y μηχανή)
7.”que comprende con agudeza las cosas, penetrante” (anjinoos/ αγχίνοος, de αγχί, próximo, cerca de y νούς)
8.”que tiene sesos, sesudo” (ejefron/εχέφρων, de έχω şi φρήν )

Mencionemos, entre paréntesis, que también su amada esposa, Penélope, sólo podía ser: sumamente sabia o sumamente sensata (perifron/ περίφρων, περί, alrededor, por doquier, y φρήν).

Los rostros de la sabiduría

En un lugar en la Odisea (ΙΙ,271) Atenea le recuerda a Telémaco ”el menos bueno” (μένος ηύ) de su padre, Ulises.

”Menos” significa en el griego antiguo: alma, fuerza vital, fortaleza anímica, fortaleza del alma y de la mente; fuerza, vigor, firmeza, audacia, temeridad, ardor y…, en el sentido negativo, ira, furia ciega. Procede del radical indoeuropeo *men-, el radical de la mente y el pensamiento.

No por casualidad, Atenea, cuando se le aparece a Ulises, toma el rostro de Mentor, su antiguo y fiel amigo. Para no hablar más de que a Telémaco se le acerca con el rostro de Mentis, otro gran amigo de su padre(I, 105). Y ello, por cuanto, para los griegos, las palabras: menos, Mentor o Mentis tienen, naturalmente, sonoridades muy cercanas.

Mentor y probablemente también Mentis significan ”pensador, persona que reflexiona, recapacita”.

El hecho de que Mentor ha llegado a ser nombre común que significa profesor/maestro, guía es prueba de que también tenía el sentido de ”profesor o maestro de sabiduría”.

Ambos, al igual que menos, proceden del radical indoeuropeo *men– = pensar, reflexionar, creer, tener en la mente, mencionar, radical del cual proceden las palabras : mente (mens en latín), mentar, mencionar, mientras que en rumano se formaron las palabras aminte (en la mente) y a aminti (mencionar y recordar), y minduiari (pensar), en arrumano); mención, comentario, autómata (en griego : αυτόματος, “el que piensa solo”), mántica (en griego.:μάντις/mantis, profeta, ”el que entra en la mente de los dioses”), mantra, o bien, en rumano, también las palabras emparentadas, que, en nuestra lengua entraron a través del eslavo antiguo : a meni (pronunciar, recordar, invocar el bien) y a pomeni (mencionar, recordar).

De modo que, nombraríamos ”rostros de la mente” a los personajes que, por su nombre y por su papel, muestran ser Dueños de la Sabiduría.

Como es, por ejemplo, Alcínoo, ”la Fuerza del Espíritu”, marido de Arete (Αρήτη), ”Orante, mujer que reza o Sacerdotisa”, con quien forma una pareja perfecta: el Espíritu y la Piedad.

El nombre de Alkinoos está compuesto de άλκη/alki y νούς/nous.

Los sentidos de estas dos palabras sugieren a alguien que posee y ofrece fuerza mental y espiritual. Alki significa: fuerza, vigor, potencia; fuerza anímica, audacia; protección, defensa, protección, ayuda, sostén, mientras que nous significa, en esencia, espíritu/intelecto.

Alcínoo es el rey-sacerdote de los feacios, el pueblo de navegantes (de ”la otra Realidad”) que comunica telepáticamente con sus naves ”pensadoras”.

Él mismo le tranquiliza a Ulises diciéndole que, con toda seguridad, una nave feacia le llevará a su casa, dado que los feacios tienen naves ”inteligentes” accionadas por la fuerza del pensamiento : ”Nosotros, los feacios no tenemos ni timoneles y timones, como tienen otros. Nuestras naves conocen el pensamiento y los propósitos de los hombres y saben dónde tiene uno su fortaleza y tierra feraz, y velozmente recorren la inmensidad de la mar …” (VIII, 557).

Lo interesante es que Alcinoo reconoce en Ulises ”a un hombre de la mente”, a alguien de su categoría, de su condición, pues le dice : tu rostro es parejo a tus palabras (sabias) y tienes estupenda mente (es decir : piensas bien, con gran lucidez) (XI, 367).

Ulises y Atenea

Pero, “el rostro de la sabiduría” por excelencia es Atenea, valedora de Ulises. Simbólicamente, ella puede ser comprendida sea como encarnación de la propia sabiduría de Odiseo, sea como encarnación de la misma Mente Universal.

No sabemos cuál es la etimología de Atenea (Αθηνά), pero la diosa a la cual eligieron, como protectora, varias ciudades griegas, entre las cuales también Atenas, era considerada como Inteligencia, Previsión, Destreza y la misma Sabiduría.

Nació, según los mitos de la Antigua Grecia (Hesiodo, Teogonía), de la cabeza de su padre, Zeus, padre del mundo. Es decir, directamente de la mente/el pensamiento/el espíritu de Dios, como diríamos hoy en día. De la razón/la providencia universal, del cabal juicio y la sabiduría perfecta.

Y, lo primero que hizo, tras salir de la cabeza de su padre, fue soltar un grito de victoria.

Su llegada a este mundo presagiaba, simbólicamente, una época nueva, luminosa, la época del espíritu, de la razón y la sabiduría.

Una nueva espiritualidad. Una civilización de la mente. De la mente total : racional (lúcida) e intuitiva (clarividente y perspicaz).

Una victoria de la mesura sobre las pasiones ciegas, salvajes y dañinas (tal como era, por ejemplo, la obsesión de la guerra y el ”furor eroicus”, es decir la insensatez o la locura del derramamiento de sangre, encarnados por Ares, dios de la guerra). De la mesura sobre el exceso (hybris).

De hecho, el epíteto reservado exclusivamente a Zeus, el Señor de los dioses y los mortales, no era por casualidad ”mitieta”, traducido de costumbre por ”mesurado” o ”moderado”, si pensamos que este epíteto procede de la familia de palabras de la mesura y la medición, metron (μέτρον).

Con el nacimiento de Atenea, por primera vez en la historia, asistimos a una noofanía, a la ”epifanía” de la Mente Perfecta/Divina. La siguiente será la del Logos divino, Jesucristo.

En sus más antiguas representaciones, Atenea aparece como ”la Virgen con el escudo” – una divinidad femenina protectora. Su emblema, el escudo, es, óbviamente, el más sencillo y sugerente signo de la defensa.

En otras hipóstasis, la vemos con una lanza (Atenea Promajos/ Defensora) o bien, teniendo en la mano una pequeña diosa alada, Nike, la Victoria (Atenea Portadora de triunfo).

La idea es muy sencilla: la sabiduría es la más segura guarda que trae la victoria.

ImagenAtenea Pensadora

ImagenAtenea Nike – Portadora de triunfo

En el Himno XXVIII-o, Homero nombra a Atenea ”la sumamente sabia”/polimitis, epíteto que acompaña a Ulises por doquier en la Odisea. Ello significa que Ulises posee la sabiduría/la mente de Atenea.Es más: tiene también su capacidad secreta de conocer las cosas, dado que, en un lugar, le dice la diosa, (XIII, 296 y siguientes): nosotros ambos somos sabedores (idotes amfo/ειδότες άμφω). 

Esto quiere decir, videntes, si pensamos en que el verbo ido/ είδω (de donde procede también idea) significaba, en el griego antiguo: ”ver y conocer”.

ImagenUlises y Atenea en la Isla de los Feacios

Se puede plantear la pregunta, si Atenea, la Sabiduría y la Perspicacia mismas, protegía y ayudaba a Ulises, ¿por qué tuvo que recorrer el Mediterráneo durante 10 años, máxime que era un rey ”justo y modesto”… ”quien a nadie, en el puebo, jamás ha hecho injusticia, con el hecho o con la palabra, como de dueños es costumbre…”.

Un rey que ”en nada y nunca ha agraviado a hombre alguno”, tal como le decía Penélope al pregonero Medon (”el Ponderado”) (IV, 690 y siguientes) ?
La respuesta se encuentra en ”el Decálogo” de … Homero.

El Decálogo de Homero

Por extraño que parezca, poco se habla del código moral que hace su aparición en los poemas homéricos, sobre todo en la Odisea, un código mucho más antiguo que el propio Homero o Moisés, que, con justa razón, se puede llamar ”Decálogo”.

El Decálogo heleno es éste:
1. Ser temeroso de Dios
2. Observar la ley de la hospitalidad (XIV, 58)
3. Honrar a sus padres
4. No matar
5. No cometer adulterio
6. No robar
7. No presentar falso testimonio/ no mentir/ no engañar
8. No codiciar los bienes ajenos
9. Ser moderado
10.Ser sabio

Estos ”mandamientos” no aparecen recogidos en un solo canto, en forma de ”Tablas de la Ley”, como en la Biblia.

Pero, sí, hacen parte de la vida cotidiana de los personajes.

Para los griegos de Homero eran leyes, tal como lo son también hoy para nosotros. Los griegos las vivían, las acataban, las respiraban. Para ellos eran un modo cotidiano de vivir.

El Decálogo de Homero es, en esencia, el mismo que el Decálogo de Moisés.

Difiere únicamente en lo que concierne al Dios único y el día de descanso, y, tiene algo más: la ley de la hospitalidad.

El código moral, según el cual se regía la civilización homérica, Dios es la Divinidad que se manifiesta bajo todos los semblantes divinos, y, muchas veces, bajo el rostro de Zeus, el que mantiene el equilibrio de las cosas en el mundo.

Y el pecado capital era la falta de mesura/el hybris, o como diríamos hoy, la soberbia.

Da fe de ello el comienzo de la Odisea, donde nos enteramos de que Ulises ”…se empeñó en sortear peligros y traer a casa a sus compañeros. Pero, finalmente, no consiguió salvar a éstos por grande que fuese su empeño. Perecieron todos por su pecado …” (I, 5 y siguientes).

Aquí, ”pecado” traduce a la palabra ”atasthalia” (ατασθαλία), que supone una soberbia sin límites, próxima a la locura o la insensatez. Y, en verdad, la soberbia/la falta de sabiduría fue el error que perdió a todos, uno tras otro. ¿Soberbia frente a quién? Frente a la ley divina/la justa mesura.

Siempre que llega a un lugar desconocido, Ulises se pregunta ¿con qué tipo de hombres se topará? ¿temerosos de los dioses o paganos?

Por ejemplo, nada más llegar de regreso a Itaca, a la cual, después de 20 años, ya no reconoce, se pregunta para sus adentros: ”¿Ah, pero, donde estoy ? ¿Qué país es éste, qué hombres viven aquí? ¿Descarados, malos, salvajes?¿O temerosos de dioses y buenos anfitriones? (ΧΙΙΙ, 200 y siguientes).

Una traducción más exacta sería, literalmente : ”que conculcan la ley” (υβρισταί), ”que llevan una vida salvaje” (άγριοι), ”que atropellan” (ουδέ δίκαιοι) o amantes de huéspedes, les gusta recibir huéspedes (φιλόξεινοι) y en el alma/en la mente con temor a la divinidad (σφιν νόος εστί θεουδής).

En el mundo de Homero, quien conculca la mesura, dioses o mortales por igual, lo hace porque ha perdido su cabal juicio/sabiduría/moderación. También su código se nos revela en…el código de los nombres.

Casi todos los nombres de los que ”quebrantan la ley” se relacionan, de un modo u otro, con el olvido y la pérdida del juicio. ¿Por qué el olvido? Porque olvidarse de la ley divina lleva a la … destrucción.

Las peripecias de Ulises por el mundo fuera del Decálogo le colocan frente a frente con varios rostros del olvido, pero, también del hybris/ exceso.

Ejemplos:
Los Lotófagos o ”los comedores de lotos” se alimentaban con flores que causaban el olvido total.

No por casualidad es en su tierra donde comienzan las peripecias de Ulises y de las 12 naves con nobles itacenses (IX,84) en el camino de regreso.

Los lotófagos simbolizan la pérdida de la memoria/mente. Ulises consigue librar a sus compañeros que habían probado… el olvido, únicamente porque…él tenía la mejor mente del mundo.

Los poetas homérides   nos han dejado, aquí, un mensaje oculto en un juego de palabras que nada tiene que ver con el loto, sino con el olvido: lotos y anthos (= flor de loto) y lanthano (λανθάνω = hacer olvidar).

Calipso y Circe remiten al hybris del amor.

Ulises permaneció ”prisionero” en sus islas siete años, y un año, respectivamente. Olvidado, creía él, por todos los dioses.

Ambas dueñas (”potni”) anhelaban que les fuera esposo (”posis”) y le prometieron la inmortalidad, juventud sin vejez y vida sin muerte (con lo que se hubiera convertido en dios), pero, con el precio del olvido.

Calipso (Καλυψώ) significa ”ocultaré” y procede del verbo „kalipto” (καλύπτω): esconder, ocultar, envolver. Simboliza el envolvimiento de la mente. La femineidad y la seducción abisal y thalassica (como la mar). Es hija de Atlas, titano ”que conoce en detalle todos los mares” (I,52).

Circe (Κίρκη) significa ”ave de rapiña/águila o halcón”, digámosle: ”halcona”.  Es la hija del Sol y de una oceánide, Persa (nombre que en las tablas del Lineal B designaba a ”una divinidad feminina”). Homero la nombra: ”hechicera” de muchas cosas sabedora (polifarmakos/ πολυφάρμακος).

”Sus malos hechizos” convierten a los varones que, por casualidad llegan a su isla, en leones o lobos, que guardan su palacio.

Ello indica que, mientras para los ancestros de Homero, Circe era una divinidad femenina, de la serie de las ”Dueñas”/Potnias, tal vez una ”Dueña de los animales”, para los griegos del siglo VIII-o antes de Cristo había llegado a ser una bruja, encarnación de la femeneidad rapaz.

La flor misteriosa con la cual convierte a los hombres en fieras o cerdos, como fue el caso de los compañeros de Ulises, se llama moly (μώλυ).

Es blanca como la leche y, no por casualidad, tiene la raíz negra. Podría ser un hechizo, pero, igualmente podría ser una planta psicotrópica, que modifica la conciencia y pervierte la mente.

De todos modos, se puede establecer una relación entre ella y el adjetivo griego molys (μωλύς), que significa: agotado, cansado, exhausto, esquilmado y… flojo.

Acercamiento que sugeriría una diosa ctónica (vive en la isla de Aia/αία, es decir ”la tierra madre”) ”devoradora de hombres”.

¿Su presa? Lo mental masculino que renuncia de buena gana al escudo de Atenea/la sabiduría.

                                              ImagenCirce y Ulises

Acerca de las sirenas o las mujeres-aves, Homero nos dice que se encuentran sentadas en un prado, encima de los cadáveres en putrefacción de los que se dejaron atraer por sus cantos.

Ulises escapa a sus tentaciones atado de pies y manos al mástil de la nave, mientras que sus compañeros tienen los oídos tapados con cera.

Lo insólito es que estas ”hadas” devoradoras de navegantes le prometen el conocimiento universal / pangnosia y no delicias amorosas.

Los versos no dejan lugar a dudas:”Las sirenas vieron mi nave..y así soltaron su canto dulce: ’Famoso Ulises, ven aquí, tú, honra de los aqueos, manda detener la nave para que escuches nuestro canto, porque nadie remó por aquí sin detener su nave, sin escuchar nuestra voz dulce como la miel y al oírla, al instante se deleita y aprende mucho (τερψάμενος νείται καί πλείονα ειδώς), pues nosotras sabemos todas las proezas que hicieron, por voluntad de los dioses en el amplio llano de Troya, aqueos y troyanos. Incluso sabemos todo cuanto sucede en el mundo. Así decían las Sirenas con su verso encantador, y yo me deleitaba en escucharlas continuamente….

Aquí, la lección de Homero sería que el hiperconocimiento, de hecho, el hybris o la soberbia de la mente, es igual de dañina que la ignorancia. A ambas les falta la mesura.

En cuanto a la ignorancia, la misma aparece, en toda su monstruosidad, en los lestrigones y los cíclopes, dos estirpes de ”gigantes caníbalos”.

Lestrigones podrían significar ”recogedores de hombres” (λαιστρύγων, de λαός, pueblo y τρυγή, cosecha, vendimia, y el verbo τρυγάω, cosechar, apañar, vendimiar).

Son un pueblo de gigantes de la ”edad de la piedra” que no tienen armas de bronce ”no comen pan” y cazan a los hombres con grandes palos afilados o tirándoles cantos.

El nombre de su rey, Antifatis/Αντιφάτης (del verbo αντίφημι, contradecir, negar, oponer, rechazar, denegar y, por extensión, estar o pensar en contra de algo o alguien) simboliza todo lo que niega/se opone a la civilización de la mente/el espíritu, con otras palabras : ignorancia y salvajismo/rudeza de la mente.

En Lestrigonia, perecieron 11 de las 12 naves que regresaban de Troya a Ítaca, y ello únicamente por falta de previsión, por no haber fondeado lo suficientemente lejos de una orilla desconocida.

Y, otra vez, simbólicamente hablando, los nobles itacences murieron por no haber aprovechado la inteligencia de sus mentes, como Ulises.

Los parientes de los ”recogedores de hombres” – un eufemismo por caníbalos – son los cíclopes. Una estirpe salvaje de pastores gigantes, atropófagos ellos también, que tienen un solo ojo en medio de la frente, soberbios, arrogantes e infieles/paganos (υπερφίαλοι καί αθέμιστες).

Tampoco ellos labran la tierra y no son ”sitófagos”, es decir no son ”comedores de pan”, como sería habitual. Su tierra, que a Ulises le parece la mejor que haya visto en su vida, como no era la de Ítaca, únicamente daba cereales y uva silvestres.

De hecho, con un buen vino muy fuerte que había traído con él, Ulises le emborracha a Polifemo, principal entre ellos, para cegarlo (con un palo de olivo, árbol sagrado de los griegos). El vino de los cíclopes era agrio, hecho de uva silvestre.

El nombre de Polifemo (Πολύφημος) es, él también, uno simbólico. ”El Parlanchín”.

Polifemo (de quien se dice que ”era como un dios”) era un vástago de las divinidades de la mar. Una calamidad: hijo de Poseidón y de la ninfa Toosa o ”el Agua veloz”, ella misma hija de un antiguo dios marino, Forkis (hijo de Pontos, Mar, y Gea, Tierra).

La descripción del mundo bárbaro de los cíclopes es una de las más importantes cuestiones que se evidencian en la Odisea.

Al decir Homero qué no tenían ellos, dice, indirectamente cuan avanzada era la civilización de los griegos en el siglo VIII-o antes de Cristo.

Los cíclopes no tenían: asamblea o Ágora, instituciones, religión, leyes, justicia, sociedad, agricultura, naves, comercio. Por consiguiente, nada de los logros de la civilización. Vivían en cuevas, eran bárbaros y antropófagos.

Imagen Ulises cegando al cíclope Polifemo

No menos interesantes son los nombres de los pretendientes de Penélope que codiciaban a la mujer, los haberes y el trono de Ulises, pretendientes acerca de los cuales Homero dice que ”no eran ni sensatos, ni justos” (ού νοήμονες ουδέ δίκαιοι/2,282). Los que hablan de por sí son los siguientes:

Anti-noos (Αντινόος), literalmente: anti-mente, irreflexivo. Era hijo de Efpitis (Ευπείθης), el que era fácil de convencer, obediente, dócil, fácil de manipular.

Amfi-nomos (Αμφίνομος), el que interpreta la ley a su antojo.
Amfi-medon (Αμφιμέδων), de dos raseros, duplicitario.

En cambio, el porquerizo de Ulises se llama Eumeo (Ευμαίος), nombre que significa ”el que desea con ardor el bien” (de la partícula eu/ευ, bien, y el verbo meome/μαίομαι, desear con ardor… o bien puede significar…
… ”madre buena” (de la misma partícula eu/ευ, bien, y „mea”/μαία, madre, nodriza …
… Eumeo fue quien le dió cobijo y cuidó de Ulises como una madre cariñosa, cuandro regresó a Ítaca, convertido por Atenea en un mendigo harapiento.

Lo hizo únicamente porque el mendigo extranjero era… su prójimo.

De hecho, los griegos de Homero creían que cualquier extranjero que llamaba a su puerta era santo. Enviado por los dioses o enviado de los dioses. Que les sometía a pruebas o les investigaba y, al acogerle y ayudarle, lo hacían, en primer lugar, por la divinidad.

OBRAS CONSULTADAS

Walter F. Otto, Zeii Greciei
Felix Buffiere, Miturile lui Homer şi gândirea greacă
Pierre Vidal-Naquet, Vânătorul negru
Charles Freeman, The Greek Achievement

Autorizamos la reproducción total o parcial de este artículo a codición de que se mencionen la fuente y el autor:

http://www.ghemulariadnei.worldpress.com    y    ZENAIDA ANAMARIA LUCA

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