Todo al revés

Diana Negre es una periodista que nació en Bucarest, Rumanía. Habla muchos idomas, como si fueran… sus lenguas maternas: catalán, español, francés…rumano…(entre otros)…y, por supuesto, inglés, porque, como periodista, se consagró en EEUU, donde vive desde hace muchos años.

Es famosa también en Cuba : su voz ha llegado a ser muy familiar en la isla, a través de los programas emitidos por la emisora de radio JOSÉ MARTÍ.

Acude a Rumanía, a menudo, para dar conferencias sobre temas  de política norteamericana y para impartir clases de periodismo.

¡Es un gran privilegio contar con su colaboración!

Las elites empiezan a cantar y bailar LA RONDA DE LA CONCORDIA…

La calle, en cambio,  protesta contra el ganador no tanto para cuestionar su victoria, sino sobre todo para  determinarle a razonar y actuar con …razón.

 

Todo al revés         Washington,               Diana Negre

trump-obama-2Desde que se abrieron los colegios electorales este pasado martes, parece que la vida y la política norteamericana se han vuelto del revés: los resultados fueron contrarios a las encuestas, las bolsas de valores han girado en redondo, la situación en los partidos se ha trastocado y las reformas aplicadas por el presidente Obama van camino de desaparecer.

Mientras los medios informativos analizan y tratan de explicar el despiste que llevaban, ha quedado claro que la unidad que faltaba antes de los comicios y a la que apelaron vencedores y vencidos lleva pocas trazas de aparecer, por mucho que tanto el presidente que sale, como el que viene, así como la derrotada Hillary Clinton, hayan apelado a superar las diferencias partidistas y trabajar para el único fin que tiene sentido, es decir, mejorar las perspectivas y las condiciones de vida del país.

Esta desunión y las perspectivas de que continúe quedó clara ya al día siguiente del voto, cuando las manifestaciones se extendieron por todo el país, donde la América que perdió no se resigna a renunciar a los avances de los últimos años y que creía garantizados.  Es la América urbana donde se concentran los votos progresistas y el apoyo demócrata la que se lanzó a las calles de Nueva York, Philadelphia, Chicago, Los Ángeles y de otras ciudades, para protestar contra Trump y decir en sus pancartas “no es nuestro presidente”.

Naturalmente lo será a partir de enero y los que le votaron, en un brote extraordinario de participación rural y de pequeñas ciudades, ni dejarán de recordarlos a los del otro bando, ni de pedir y hasta exigir un rápido cumplimiento de las promesas electorales de Trump.

Los alemanes tienen un dicho de que “nunca se miente tanto como antes de una elección, durante una guerra y después de volver de pesca” y las promesas de Trump seguramente les darán la razón…si no fuera porque ha vociferado tanto.  Los votantes que antes se abstenían y ahora votaron, los que cambiaron de partido, los que resistieron las críticas contra Trump de las filas republicanas, están pendientes de estas reformas y las exigen con urgencia.

Entre lo que podemos imaginar como prioridades inmediatas es ir al revés en la política ambiental, tan criticada por muchos sectores en el país a pesar de que los medios informativos no recogen habitualmente más que una posición. Esto ha de llevar al fomento de la explotación energética con el fracking o el carbón, o la construcción de oleoductos, todos ellos anatema para la Casa Blanca de Obama – a pesar de que celebra la bajada de precios del crudo generada por la gran producción norteamericana. También es probable que ponga interés en los acuerdos de libre comercio, especialmente el TLC (Tratado de Libre Comercio) de Norteamérica, aunque ahí no habrá cambios inmediatos porque no los puede anular por decreto, sino a base de renegociar.

En la misma lista pueden estar la reforma fiscal y la sanitaria, cambios en los que tampoco puede actuar sólo, sino conjuntamente con el Congreso, donde tiene la excepcional suerte de tener las dos Cámaras de su parte.  Aun así, es un proceso lento y en que podrá demostrar su voluntad de cumplir las promesas, aunque difícilmente podría ofrecer resultados rápidos.

En cambio, la tan cacareada muralla con México cuesta de imaginar – y mucho menos, elevada rápidamente – y otro tanto ocurre con la expulsión de los indocumentados.  Ahí es probable que se dé prisa en perseguir y deportar a los que son delincuentes, pero ya indicó en un discurso reciente que la situación de los inmigrantes que trabajan honradamente es harina de otro costal.

Entre tanto, también las bolsas de valores confunden a los expertos tanto como los resultados electorales: los “futuros” de Wall Street, que habían perdido 800 puntos en la noche del martes, no sólo se recuperaron este miércoles, sino que ayer, jueves, superaron los máximos jamás registrados. Ocurre porque las empresas farmacéuticas, financieras y energéticas esperan una bonanza de la legislación que Trump pueda impulsar y todavía esperan más del “ambiente” favorable a las empresas que prevén en esta nueva etapa.

Otro panorama al revés es el de los partidos políticos: hasta el martes se hablaba de la guerra civil que se preparaba en el Partido Republicano a causa de los destrozos causados por Trump. Ahora, esta guerra ha empezado ya en el Partido Demócrata, que trata de explicarse cómo puede haber perdido una elección precisamente por los votos de las clases menos favorecidas a quienes pretende ayudar.

Esto no significa que los republicanos no tengan problemas de identidad entre los populistas y los tradicionales, pero ahora quedan atrás ante las esperanzas generadas y la tarea que se avecina.  Y el tiempo apremia: la mayoría en el Senado es mínima y lo habitual es que el partido del presidente pierda presencia en las elecciones legislativas, que serán dentro de dos años. Cuanto de conflictivo hayan de hacer, lo han de hacer ahora, tanto para garantizar que sus proyectos no se disuelven en las luchas políticas, como para tener la posibilidad de que los votantes renueven la confianza en ellos en el 2018.

Diana Negre

Autorizamos la reproducción total o parcial de este artículo a condición de que se mencionen la fuente y el autor: http://www.ghemulariadnei.worldpress.com     y  Diana Negre.

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