El mea culpa de Buffalo Bill

Diana Negre es una periodista que nació en Bucarest, Rumanía. Habla muchos idomas, como si fueran… sus lenguas maternas: catalán, español, francés…rumano…(entre otros)…y, por supuesto, inglés, porque, como periodista, se consagró en EEUU, donde vive desde hace muchos años.

Es famosa también en Cuba : su voz ha llegado a ser muy familiar en la isla, a través de los programas emitidos por la emisora de radio JOSÉ MARTÍ.

Acude a Rumanía, a menudo, para dar conferencias sobre temas  de política norteamericana y para impartir clases de periodismo.

¡Es un gran privilegio contar con su colaboración!

Su primera contribución a este blog enfoca el tema  de… la justicia que, por fin, se le hace a un noble animal que es el bisonte, más conocido como búfalo.

Los rumanos somos particularmente sensibles a este tema, por cuanto el bisonte, ZIMBRUL, en rumano, figura, desde siempre, en el escudo de la rumana provincia de Moldavia. ZIMBRUL  es para nosotros símbolo de Patria.

El mea culpa de Buffalo Bill

Washington, Diana Negre

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Ha pasado poco más de un siglo desde que los cazadores y cowboys actuaban como exterminadores del bisonte americano, el gigantesco y resistente animal que dominaba las gigantescas praderas norteamericanas y daba sustento a sus poblaciones nativas.

Después de una campaña de exterminio que casi eliminó la especie, el gobierno norteamericano ha decidió volver a sus orígenes y darle un lugar de honor: el presidente Obama firmó, a principios de mayo, una declaración por la cual nombraba al “búfalo” el ” mamífero nacional.”

Es casi un reconocimiento de culpabilidad ante los pobladores nativos y los ecologistas del país, bien diferente de las actitudes de hace poco más de cien años. Las últimas décadas del siglo XIX dieron gloria al famoso “Buffalo Bill”, un hombre que, entre sus muchas proezas, contaba con la de haber matado 4.000 de estos gigantescos animales, en tan solo dos años.

 buffalo-bilWilliam Frederick Cody o Buffalo Bill

No eran aquellas épocas de gran preocupación ecologista y más de unos pocos comandantes norteamericanos tenían ordenado a sus tropas que mataran tantos búfalos como pudieran – no para alimentarse ellos, sino para eliminar una importante fuente de sustento de las tribus indias del país.

De hecho, lo que los primeros colonos norteamericanos llamaban “búfalo” y todavía hoy se conoce en los EEUU por ese nombre, es, en realidad, un bisonte, una de las tres versiones que aún existen en el mundo de esta especie casi extinta: una, en Europa, y dos, en América. El nombre de búfalo solo corresponde propiamente a un animal de la misma familia bovina, el gigantesco “búfalo de agua” asiático y el africano, que nunca ha sido domesticado y se identifica por una larga y curvada cornamenta.

Cuando empezó la conquista europea del continente, millones de bisontes tenían su casa en lo que hoy es Estados Unidos y Canadá y sus manadas se sentían antes de verse, pues lo masivo de su número, su gran velocidad (casi 50 kms por hora) y enorme peso, hacían temblar la tierra cuando aún no se les podía vislumbrar.

 buffalo-2Buffalo o el bisonte americano

El exterminio sistemático redujo sus cifras, que algunos estiman en 30 millones y otros hablan incluso de 200 millones, a unos pocos centenares, a principios de siglo. Pero, los esfuerzos de organizaciones ecologistas y del presidente Teodoro Roosevelt, un gran amante de la naturaleza, impulsaron un proceso de recuperación que da frutos evidentes : tan solo en el parque natural de Yellowstone, hay, hoy en día, aproximadamente 30.000 bisontes americanos y se estima que en todo el país podría haber más de medio millón.

Pero, la nueva generación es muy distinta de sus temibles predecesores : la mayoría vive ahora en rebaños, su carne y su piel son apreciados como alimento y para artículos de cuero, y algunos sospechan que los repetidos intentos de cruzarlos con vacunos europeos han producido cambios genéticos que los han hecho más mansos. Aún así, en Yellowstone, los guardias advierten a los visitantes que mantengan una distancia mínima de 25 metros, pues, es el animal del parque que más heridas ha producido a los visitantes.

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buffalo-4Custer State Park, Black Hills, South Dakota

buffalo-5Yellowstone National Park

Como en tantas cosas, el bisonte americano sufrió y mejoró al albur de su impacto económico : los primeros colonos, al ver tales cantidades de posibles rebaños, trataron de domesticarlos y utilizarlos para carne, pero, tras múltiples intentos, vieron que era difícil dominarlos y todavía más difícil comérselos : su carne era dura y correosa, a excepción de la lengua, la única parte que los nuevos colonos se comían. También podían aprovechar su piel para artículos de cuero, que hacía la matanza de búfalos todavía más interesante.

Hubo repetidos intentos de cruzarlo con los bovinos europeos, pues, importar vacunos de Europa resultaba difícil, ante los problemas que las grandes diferencias climáticas representaban para la supervivencia de ganados acostumbrados a los climas moderados europeos. Todavía no habían nacido ni el científico Einstein, ni la famosa y bella bailarina americana Isadora Duncan. Se cuenta que Duncan escribió a Einstein para sugerirle que engendrara un hijo con ella, que tendría así la inteligencia del padre y la belleza de la madre, pero Einstein le respondió señalando el riesgo de que tuviera la belleza del padre y la inteligencia de la madre

Algo así les ocurrió a los ganaderos, que obtuvieron “cattlelo” (cattle y búfalo) que, en vez de un animal con carne tierna como la del buey europeo y resistente al clima como el bisonte americano, les salió un animal con la carne del bisonte y la resistencia del buey.

Entre tanto, los bisontes americanos se han convertido en una atracción turística, no solo en los parques, sino incluso en granjas privadas, donde los propietarios los ponen bien a la vista para atraer compradores de frutas y verduras frescas. También se benefician de la preocupación por la salud, porque su carne es, hoy en día, muy preciada…a condición de que uno se la coma picada, porque, fuera de hamburguesas de búfalo, o los macarrones a la boloñesa, su carne es una correa inmasticable, y la versión cruda es tan sanguinolenta que pocos se atreven a zamparse un bistec tartar de bisonte y, mucho menos, un bistec poco hecho.

Pero, los centros dietéticos aseguran que estos animales tienen un sistema mejor que los bovinos europeos para digerir la hierba y producen carne con poco colesterol y grasa y más proteína que cualquier otra. Pero, esta nueva corriente dietética no parece ser una amenaza para la nueva generación de bisontes: cada año unos 100.000 búfalos acaban en los platos de los comensales, aproximadamente el número de vacuno que pasa cada día por los mataderos.

*** zimbrul-carpatin-1El bisonte de los Cárpatos, Rumanía

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zimbrul-carpatin-3Bisontes en el Parque Natural de Hațeg, Rumanía

 zimbrul-carpatin-4Bisontes en el Parque Natural de Vânători, departamento de Neamț

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El sello real de Alejandro el Bueno, rey de Moldavia entre los años 1400 – 1432

Diana Negre

Autorizamos la reproducción total o parcial de este artículo a condición de que se mencionen la fuente y el autor: http://www.ghemulariadnei.worldpress.com     y  Diana Negre.

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